El lenguaje transforma realidades, transforma el mundo a imagen y semejanza de los placeres, deseos, miedos, angustias, sueños, esperanzas, anhelos, decepciones, odios, amores de quien lo escribe.

Tal como los acentos, la literatura nos permite reconocer en el otro su origen, de donde viene y para donde va, o por lo menos a donde quiere ir, puede ser también un testimonio de las huellas que hemos hecho en el camino, de nuestras acciones, de lo que hemos visto en el paso por este mundo. Afirma, confirma, anuncia, denuncia, a prueba o renuncia, se aparta de las acciones de sus congéneres. Es critica con su época, es la r5espuesta a unos ojos que ven su horizonte y el de su cultura, percibe siente, discute, sienta una voz que se aparta de todo discurso hegemonico, de todo discurso oficial.


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